Que ver en Caserres

Que ver en Casserres

Con la llegada del buen tiempo, apetece más que nunca realizar excursiones que permitan disfrutar de los parajes más hermosos de la provincia de Barcelona. Éstos resultan especialmente hermosos en primavera, ya que los colores que pueden ver en esta época del año no admiten comparación. Para comprobarlo, se aconseja visitar la localidad de Casserres, en la comarca del Berguedà.

Este precioso municipio se extiende por el curso bajo de la riera de Clarà y la cabecera de la riera de Merola. Su paisaje está dominado por pastos y bosques de pinos, encinas y robles. Pintoresca como pocas, esta población brinda una estampa típica de las áreas rurales de la llamada Catalunya Vella; es decir, la parte del territorio catalán que ya en la Alta Edad Media consiguió expulsar a los musulmanes.

Dentro del núcleo urbano de Casserres, su mayor reclamo es la calle Major, declarada Monumento Artístico de Interés Local y poseedora de atractivos edificios. Asimismo, tampoco hay que perderse la iglesia de Santa Maria de l’Antiguitat. En su interior, el recién llegado podrá contemplar dos valiosos sarcófagos de piedra que datan del siglo XII.

Por otro lado, tampoco hay que olvidarse de las inmediaciones del pueblo. En ellas, se puede admirar la parroquia de Sant Pau de Casserres, un edificio románico del siglo XII situado apenas a 2 km de la villa. Consta de una única nave con crucero, así como con un ábside liso semicircular. Lo que más llama la atención, no obstante, es su magnífico pórtico.

La nómina de construcciones románicas en los alrededores se completa con la iglesia de Sant Joan de Degollací (de los siglos XIII y XIV), y la iglesia de Sant Miquel de Fonogedell, que cuenta con una sola nave acabada en un ábside. Éstas compiten en atractivo con algunas masías de la zona, como la de Barbats (siglo XVI), el Soler de l’Espluga y Ca n’Eloi (siglos XVII-XVIII).

Ver y visitar el monasterio de Sant Pere de Casserres

Son muy pocos los parajes que consiguen conjugar sin estridencias la belleza natural del entorno y la huella omnipresente del ser humano. Sin embargo, uno de estos raros ejemplos de armonía entre el verde y la piedra se halla muy cerca de la ciudad de Barcelona, concretamente junto al pantano de Sau, en la comarca de Osona.

Se trata, por supuesto, del monasterio de Sant Pere de Casserres. Sin ánimos de restar méritos al innegable magnetismo de este enclave, lo cierto es que este lugar también destaca por albergar uno de los complejos monásticos románicos más antiguos y mejor conservados de Cataluña.

Para acceder a la zona se tiene que tomar la carretera que conduce hasta el Parador Nacional de Vic. Tras dejar atrás este edificio, y continuando por una vía estrecha y muy sinuosa, se llega al monumento en cuestión.

Iniciado en el año 1006 y consagrado en el 1050, perteneció a la orden de Cluny hasta 1080. Desde entonces, y hasta el momento de la secularización del recinto (acaecida en 1572), fue ocupado por una comunidad de monjes benedictinos. Durante siglos, el monasterio permaneció prácticamente olvidado.

No obstante, ese ostracismo fue lo que ayudó a que, pese a los últimos trabajos de restauración (iniciados en 1933 por Joan Albert Adell y concluidos en 1999), se mantuviera la mayor parte de sus elementos arquitectónicos originales.

Entre los puntos más destacados, se cuentan una notable iglesia románica de tres naves acabadas en ábsides, una antigua enfermería (en la que hoy se proyecta un documental sobre la historia de este lugar), el claustro (originario del siglo XI, aunque muy dañado a resultas de un terremoto ocurrido en el siglo XV) y las dependencias monacales.

En este sentido, cabe señalar la cocina, el refectorio, la sala de estudio, las habitaciones de los monjes y la estancia privada del abad (figura que dio paso a la del prior al reducirse el número de religiosos instalados en el monasterio).

En 1931, Sant Pere de Casserres fue declarado Monumento Histórico Artístico.

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