La Rambla

La Rambla de Barcelona

La Rambla (o Las Ramblas) es la calle más famosa de Barcelona, que se caracteriza por ser un gran boulevard que conecta la Plaza de Cataluña con el Monumento de Colón, una gran columna erguida en honor Cristóbal Colón.

Las Ramblas se encuentran normalmente repletas de gente, especialmente turistas que disfrutan de los puestos de flores, souvenirs, cafeterías y hoteles Barcelona que se encuentran en la zona. En el medio de la Rambla se sitúa un gran paseo peatonal rodeado de árboles, quioscos, puestos de flores, puestos de venta de animales, y por supuesto artistas ambulantes que alegran el día a los turistas. A ambos lados de la Rambla esta habilitado el paso de automóviles.

En sus orígenes, la Rambla era originalmente un pequeño arroyo que bordeaba las murallas de la ciudad. En el siglo XVI se construyeron una universidad y un convento a orillas de este pequeño río. En el siglo XIX, las murallas de la ciudad fueron derribadas, lo que dio paso a la construcción de edificios a orillas de este casi inexistente flujo de agua. Años después, estos edificios fueron derribados nuevamente, pero siguen siendo recordados en los nombres que se le dan a ciertas partes de las Ramblas, que en realidad son cinco ramblas unidas.

Rambla de Canaletes

La primera Rambla se denomina "Rambla de Canaletes", y comienza en la Plaza de Cataluña. Su nombre proviene de la fuente de la Canaleta del siglo XIX. La expresión "el bebe agua de las canaletas", significa que la persona proviene de Barcelona. Y de acuerdo con la leyenda local, una vez que alguien bebe de esta fuente, continuará volviendo a la ciudad constantemente.

Rambla dels Estudis

La segunda Rambla es la Rambla dels Estudis, llamada así en honor a la Universidad de Estudios Generales del siglo XVI. El edificio fue demolido en el año 1843, sin embargo varis edificios importantes aun se mantienen en pie, entre ellos La Real Academia de Ciencias y Artes del siglo XVIII, que desde 1910 funciona como un teatro.

Rambla de Sant Josep

La tercera rambla es la de Sant Josep, y recibe su nombre de un convento que fue demolido a mediados del siglo XX, donde hoy se encuentra el mercado de Boqueria, un mercado que se caracteriza por su gran colorido. Además, como esta parte de la Rambla posee muchos puestos de flores, también se le conoce como la Rambla de las Flores. Al final de esta parte de la Rambla se encuentra una pequeña plaza, la Plaza de la Boqueria, que posee un mosaico de Joan Miró y una tienda decorada con un dragón Art Decó.

Rambla de Sant Josep de Barcelona

Rambla dels Caputxins

La Rambla de los Capuchinos es la cuarta de la lista, la que también recibe su nombre en honor a otro edificio demolido en la época, el monasterio capuchino. El edificio más interesante de esta Rambla es el Gran Teatro de Liceu, edificio de estilo modernista. Avanzando un poco por esta rambla, a mano derecha se encuentra la entrada a la Plaza Real, una plaza que data del siglo XIX donde abundan las palmeras y faroles diseñados por Gaudí. Frente a esta plaza, en la Calle Nou de la Rambla se encuentra el Palacio Güell, uno de los primeros edificios residenciales diseñados por Gaudí. Las formas parabólicas de la entrada y las chimeneas del tejado recuerdan las formas de la Casa Milá.

Rambla de Santa Mónica

La quinta y última rambla es la llamada, Rambla de Santa Mónica, que recibe su nombre en honor a un convento que hoy en día alberga el Museo de Arte Santa Mónica. Esta Rambla conduce a la glorieta donde se levanta la columna de 60 metros de altura en honor a Cristóbal Colón. Este monumento se construyó en 1888 para la Exposición Universal de Barcelona.

Rambla de Santa Monica

Por último, si continúa avanzando hacia el Port Vell, se encontrará con una nueva Rambla bautizada como la Rambla del Mar, la que conduce al Maremagno, un complejo de ocio con tiendas, cines, teatros en tres dimensiones y un inmenso acuario.

Las Ramblas son el paseo obligado si visita la ciudad de Barcelona, donde podrá encontrar infinidad de restaurantes, bares, hoteles Barcelona, y todo tipo de tiendas.

Visita el Palacio de la Virreina y la Iglesia de Betlem

Si bien ya hemos hablado de alguna que otra joya de las Ramblas, tal como el Liceu por ejemplo, no por ello se agota el atractivo que la avenida más famosa de Barcelona posee en sus lados. Así, poco a poco iremos viendo, en más de un post, los encantos que sobreviven en esta avenida tan abarrotada de edificios y monumentos interesantes como de turistas.

Hoy hablaremos del Palau de la Virreina y la Iglesia de Betlem. Por lo que respecta al primero, hoy en día se conserva como sede del Área de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona. Se encuentran aquí su principal centro de información y un par de salas con exposiciones que no se cierran a ningún estilo ni modo artístico. Fue comenzado ha edificar en 1772, por orden del virrey de Peru y se acabó seis años más tarde. El edificio, como otros muchos edificios de Barcelona, es bello ejemplo del barroco catalán. No obstante, este edificio posee la característica de que esta aderezado de toques franceses, concretamente en la balaustrada con jarrones que corona el tejado.

Por el interior, en medio del edificio, posee un patio cuadrado con esquinas redondeadas que hace las veces de distribuidor a los distintos niveles a través de una escalera doble con barandillas de hierro forjado.

En cuanto al segundo edificio que hoy hemos elegido hay que decir que también tiene mucho interés histórico. La iglesia de Betlem fue víctima de diversos incendios provocados antes y durante la Guerra Civil Española, por lo que del interior no hay mucho que disfrutar. No queda nada de sus elementos decorativos originales. No obstante, por el exterior es una interesante exposición de los barrocos existentes en Barcelona, con ciertos aires coloniales y elementos churriguerescos, muy poco comunes en la ciudad.

El ábside actual se levanta donde se levantaba la iglesia original de 1553. La actual iglesia de Betlem fue levantada por los jesuitas entre 1681 y 1732.

Así pues, además de caminar entre la gente de las Ramblas, uno puede mirar a los alrededores y si posee una mínima información, pasarse toda una tarde disfrutando del conjunto arquitectónico y monumental que, como la iglesia de Betlem y el Palacio de la Virreina, adornan esta emblemática avenida de la ciudad condal. En fin, que si bien uno se queda admirado por los quioscos, los mimos, las estatuas y las tiendas de animales de las Ramblas, una ojeadita a los alrededores no le dejará menos impresionado.

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