Que ver en Sant Boi de Llobregat

Que ver en Sant Boi de Llobregat

A pesar de no figurar en los lugares más destacados de las guías de viaje —y de ser conocida sobre todo por haber sido la ciudad del pívot de los Lakers Pau Gasol—, Sant Boi de Llobregat, perteneciente a la comarca del Baix Llobregat, posee una larga tradición cultural que también cristaliza en algunos lugares de interés turístico.

Sin duda, por lo que respecta a estos lugares de visita obligada, destacan fundamentalmente las termas romanas. Excavadas parcialmente y correspondientes a una antigua villa, éstas conservan una extensión considerable, así como notables mosaicos. El recinto arqueológico consta de diferentes dependencias, en las que aún pueden distinguirse diversas piscinas y bañeras.

En cualquier caso, además de este excelente ejemplo de urbanismo romano, Sant Boi aún despliega otros alicientes que bien merecen la atención del recién llegado.

Un buen ejemplo de ello es la iglesia de Sant Baldiri. Situada en lo alto de la villa, se trata de una amplia parroquia barroca del siglo XVII, en la que todavía pueden admirarse vestigios románicos pertenecientes a una iglesia anterior. Sus principales atracciones, no obstante, son un magnífico retablo gótico del siglo XV rubricado por Lluís Dalmau, así como la tumba de Rafael Casanova (1660-1743), quien en 1714 lideró la resistencia catalana durante la guerra de Sucesión. La lápida es de factura novecentista.

A su vez, si el visitante quiere aproximarse aún más a la figura de Casanova, vale la pena que conozca Can Barraquer, un bello edificio del siglo XVI con ventanales góticos que sirvió de residencia a éste.

En el ámbito local, asimismo, no hay que perder de vista que Sant Boi fue famoso durante muchos años por dar cabida a un popular manicomio: el Institut Psiquiàtric de la Mare de Déu de Montserrat. Fundado en 1854, se halla en el barrio del Molí Nou.

Para llegar a Sant Boi de Llobregat desde Barcelona, se recomienda ir hasta la estación de metro de Espanya (L1 y L3), tomar allí la L8 de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya y bajar en la parada homónima. Del mismo modo, también prestan servicio diversos autobuses interurbanos y, en horario nocturno, el NitBus N13.

La montaña de Sant Ramón

Una de las excursiones que podemos hacer estando en Barcelona es a la montaña de Sant Ramón, también llamado como Puig del Montbaig y situado entre Sant Climent de Llobregat, Viladecans y Sant Boi de Llobregat, en el Baix Llobregat.

Se trata de uno de los parques forestales que forman “L’anella Verda”, promovió por la Diputación de Barcelona y que está pensado para la protección de sus valores naturales, patrimoniales y sociales. En sus 289 metros de altura podemos encontrar la ermita dedicada a Sant Ramon, un templo que hace muy característica la colina, visible desde todo el delta del Llobregat.

Ésta fue construida en el año 1887 por Josep Estruch en memoria de sus padres, aunque el interior de la ermita fue destruida al inicio de la Guerra Civil Española. Si queremos disfrutar de las tradiciones locales, aquí tenemos una buena oportunidad a finales de cada mes de agosto, pues en esta colina se celebra el encuentro de Sant Ramon Nonat.

Suele ser costumbre subir a pie y poner un cirio para proteger a los recién nacidos y a la madre. Es una tradición que viene de antaño, pues en otras épocas el momento del parto y nacimiento de una criatura era bastante más delicada que hoy en día y las gentes se encomendaban a este santo que había nacido de forma milagrosa al morir su madre.

El año pasado, en el municipio de Sant Boi se han restaurado algunos muros antiguos de piedra seca de las terrazas de labranza y algunas cabañas construidas con la misma técnica. Y es que en esta tierra se ha plantado tradicionalmente, sobre todo cereza.

En la montaña de Sant Ramon encontraremos diferentes paisajes. Sin intervención humana hubiera predominado la típica flora mediterránea, aún hoy se puede observar la zona boscosa de la fuente de Golbes en el municipio de Sant Boi. Pero la realidad hoy es otra, pues este tipo de bosque ha dejado paso a las labranzas y pinedas.

En fin, se trata de una zona entretenida, atractiva, bonita de visitar y sorprendentemente natural con grandes vistas del Delta. Es como para hacer una excursión matinal, un paseo que nos reconfortará tras días de no ver más que hormigón en la ciudad.

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